“La madrugá” de Delaossa: más sombras que luces
El rapero malagueño emerge de un proceso de sanación personal con un segundo álbum pop que apuesta por la ambición y la gran pantalla
Seis años después de “Un perro andaluz” (2019), uno de los debuts más representativos y brillantes de la nueva generación de raperos de nuestro país, surgidos al calor de la fragmentación centrífuga del trap, Delaossa regresa con el ambicioso “La madrugá” (2025), un disco en el que vira al pop y a las grandes ambiciones de la mano del productor Bigla The Kid y de un círculo de amigos cercanos que atienden a un ejercicio de honestidad brutal –no por nada cierra con Calamaro– en el que el malagueño se exorciza de los demonios de la adicción y redescubre la tranquilidad, la calma y el sentido de pertenencia. Lo analizamos en cinco claves:
Renacimiento
“Ya no hay afters y por fin me sonríe la vecina, llevo nueve meses limpio, ¿quién lo diría?”. El primer single de “La madrugá”, lanzado a finales de febrero, planteaba todo el proceso del álbum, un proceso no solo musical en el que Delaossa, tras pasar por desintoxicación en un centro de Barcelona, dejaba por fin el alcohol y las drogas. “Nueva Season” se sintió como un golpe encima de la mesa y avisaba de ese renacimiento acometido por el rapero malagueño.
Pero finalmente no marca la tónica del trabajo, que en general, aunque sí llegué a niveles semejantes de honestidad, no consigue replicar esta energía canónicamente rap: “Demonios de blanco”, con Recycled J, habla de la adicción a la cocaína de Delaossa sobre una producción algo blandita que mezcla el pop-rock latino con el afropop y que interpola “La tortura” de Alejandro Sanz y Shakira, por ejemplo. Y “Limón y Sal” del hartazgo de la fama con una producción épica de rock electrónico que quiere ser Playboi Carti y más bien parece cualquier banda estándar de escenario principal del Sonorama; se hubiera quedado mejor solo con los sintes.
Esta ambición desmedida…
Ha dicho Delaossa que la idea desde el principio era invertir toda la pasta en este álbum, en la música, para hacerla sonar lo más grande y lo más profesional posible: “2 The Sky”, desde el primer momento, y justo después de la intro, lo deja meridianamente claro a base de trompetas de anunciación y una kanyewestiana y épica producción de trap. “Rey” le pisa los talones con un jersey club subacuático provisto por PMP. Y “Still Luvin”, con Quevedo, resuelve bien un dance pop de corte funk listo para arrasar las listas y el verano.
Pero no es solo eso: además hay momentos de banda completa, mucho más orgánicos, como “La barra del bar”, que coquetea con el pop-rock latino, o el bolero final con Andrés Calamaro, “Otro amanecer”; también “Vulnerable”, con Nicki Nicole, más fallido, algo ñoña y genérica en su formulación soul. Y las cuerdas abrazan prácticamente todo el disco, arregladas por Hugo Bechstein, colaborador cercano de Kiddo y de Quevedo o de Ana Guerra y Alejandro Fernández.
Familia y orígenes
“La Madrugá” se abre con una producción orquestal, entre melismas y palmas, y la voz del cantaor malagueño Tijeritas reinterpretando un fragmento de su canción “Yo”, reescrita para encajar con la experiencia propia de Delaossa. “Preso de un gran sueño”, canta, anticipando un viaje de reencuentro con la propia identidad a través de localismos propios, confesiones, referencias a su barrio y a sus lugares e incluso menciones directas a su familia. Un audio de su padre, de hecho, culmina “Cuánto falta” entre pianos y cuerdas con demasiada intensidad. Y “Estrella”, de lo mejor del disco –y réplica rapera de “Nueva Season”–, es una emotiva carta de amor a su madre, fallecida en su adolescencia.
Bigla The Kid
Aunque los mejores detalles de “La madrugá” le pertenecen a PMP, probablemente el mejor productor nacional de la actualidad –junto a DRUMMIE y Selecta–, es realmente destacable el trabajo de un newcomer como Bigla The Kid encargándose de armar la producción de todo el trabajo y del diseño ejecutivo mano a mano con Delaossa. Ya había colaborado con él y con Space Hammurabi antes, como con Percless y El Califato, C. Terrible, EAZYBOI, LaBlackie o ABHIR, pero esto es, en mucha medida, su confirmación, y la demostración de que se puede manejar con gran versatilidad entre varios registros y en los grandes presupuestos.
Kiddogate
Poco después de lanzarse “La madrugá”, Twitter ardía con acusaciones de robo de beats y plagios contra el productor Kiddo, responsable de algunas de las canciones del álbum. Al poco tiempo, además, “Ángel” y “Cuánto falta” se caían de plataformas, pendientes de una clarificación de créditos. Nadie tiene muy claro qué ha pasado aquí, pero al final todo se ha resuelto –parece– con el primer tema acreditado a Choclock y el segundo a Kiddo.
Ojo: la mejor canción –de largo, además– de esta madrugá es “Si tú supieras”, producida por Pepe y Vizio –que repiten en el flamenkito menos inspirado de “Mariposas rojas”– y Kiddo, parte de su círculo cercano de colaboradores. El propio Delaossa ha contado que salió en las mismas sesiones que “El patio”, de ahí la referencia a “Un perro andaluz”, y lo único que queda claro es que a mí me hubiera encantado estar ahí porque vaya dos temazos: en abril, por cierto, Pepe y Vicente lanzan su disco más ambicioso, su propia reinvención, “Puchero”.
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